El documento más antiguo que hace referencia a esta localidad data de 1250, en el repartimiento[1] de las rentas de las iglesias de la diócesis de Ávila entre el obispo y el cabildo, cuestión que analizaremos posteriormente junto con la relación que tenía este pueblo con la diócesis de Ávila.

En este primer documento aparece el nombre de “Moraleia”, denominación que se sigue empleando en documentos eclesiásticos posteriores. A partir de este momento existen otras tres relaciones más referidas a este término “in mediani”; también aparece citado el nombre relacionado con un asunto eclesiástico en 1265. Ya en 1458[2] aparece escrito el nombre completo de “Moraleia de las Panaderas”. Posteriormente, en una relación de localidades de la Comunidad de Villa y Tierra de Medina (1587), el término “Moraleia” pasa a denominarse en los diferentes escritos “Moralexa” o “Moraleja” y en el nomenclátor de Floridablanca de 1787 nos encontramos con el nombre de “Moralejas de Panaderas”. Vemos pues, diferentes variables a la hora de denominar el enclave a lo largo del periodo histórico.

 

No hemos encontrado documentación que asegure el significado toponímico del municipio de Moraleja de las Panaderas puesto que estos elementos documentales son muy escasos, pero sabemos que los nombres de los lugares solían estar relacionados[3] con un valle, una nava, una torre, la forma del relieve o las rocas, las fuentes, las calidades de algunos terrenos…, o, si no los había, se hacía referencia a advocaciones, repobladores, animales, o como es el caso, a árboles, arbustos, plantas… Por tanto, si nos guiamos por lo anteriormente dicho, Moraleja de las Panaderas puede deber el nombre de Moraleja a la gran abundancia de morales o árboles de moras que debían de existir en su término.

 

En lo que se refiere al “apellido” del lugar, es decir, de las Panaderas, no hemos encontrado referencias directas, pero es muy probable su relación con un oficio que en un momento dado debió de tener mucha importancia para sus habitantes. Se sabe que, en los albores de la Edad Moderna, en los pueblos limítrofes a Medina del Campo había gran cantidad de hornos para elaborar el pan, conservados en las casas hasta casi finales del s.XX y que éste era un oficio fundamentalmente femenino[4]; no existían panaderos, sino panaderas que se dedicaban al oficio de hacer pan.

 

Con lo cual, el sentido toponímico de Moraleja de las Panaderas es el de un lugar donde se encontraba un pequeño grupo de morales -árboles de moras-, y a finales del medievo destacaría la aparición de algún horno (no hemos encontrado documentación al respecto) donde las panaderas ejercían dicha profesión, o pudiera ser también que fuera abundante la existencia de casas con hornos de pan, de cuya elaboración se encargarían las mujeres lugareñas.


[1] J. González y González. La extremadura castellana al mediar el siglo XIII, en Hispania nº 127, 34 (1974), 417-418 y 424. La primera noticia que tenemos de Moraleja data de 1250 cuando paga por la renta ordenada por el Cardenal Gil Torres a la Iglesia y Obispo de Avila, 2 maravedís.

[2] Martínez Díez, Gonzalo. “La Comunidad de Villa y Tierra de Medina” en Tomo I de “Historia de Medina del Campo y su Tierra”. Pág. 171. Basado en documentación del Archivo de la catedral de Avila, códice nº 2, signatura 6/4: Libro de los veros valores de todo el obispado de Avila, f. 71-72v.

[3] J. González y González. La extremadura castellana al mediar el siglo XIII, en Hispania, Revista Española de Historia. Madrid, 1974.

[4] Afirmación expuesta en la conferencia impartida por D. Julio Valles Rojo, autor del libro “Comer con Isabel de Castilla”.celebrada el 01.02.05, dentro de las II Jornadas sobre turismo y desarrollo en Medina del Campo: Turismo en la villa de las Ferias: Presente y futuro después del V centenario.

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